Sergio Ramos silencia a los radicales

Los radicales deberían irse del fútbol. En el Sevilla campan a sus anchas. Y llevaban once años y medio insultando al ex canterano sevillista sin que los medios, ni la directiva, ni el resto del Sánchez-Pizjuán hicieran nada por silenciarlo.

Y Sergio Ramos se vengó. De la mejor manera que sabe. A lo Panenka. Luego miró desafiante a los Biris, señaló su nombre, y se marchó hacia su campo pidiendo perdón a las otras gradas, donde no se sientan los radicales sevillistas, sino el respetable. Ramos heló las gargantas de los que no tienen vergüenza. La venganza se sirve fría. 

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